Ubicado en el corazón del Eixample, en la calle Muntaner 152, MUGI es un listening bar y coctelería de inspiración japonesa fundado por Lorenzo Cisi e Ibrahima Guenne, dos profesionales de la hostelería con una visión clara: crear un espacio donde la conexión entre culturas, sabores y personas sea real y cercana.
El nombre —Mugi, “cebada” en japonés— no es casual. Resume los pilares del proyecto: artesanía, autenticidad, simplicidad y una mirada honesta al ritual de beber bien. Aquí, la barra de madera se convierte en el centro de todo, pensada para fomentar la conversación directa entre clientes y bartenders, al más puro estilo izakaya, pero con sensibilidad barcelonesa.

Un izakaya contemporáneo pensado para el tardeo barcelonés.
Highballs, sake y shochu: la nueva liturgia del buen beber
La carta de cócteles se articula en tres grandes universos. Por un lado, los Highballs ultra refrescantes, precisos y limpios. Por otro, los elegantes cócteles de Sake & Shochu, que invitan a descubrir destilados aún poco explorados en nuestra ciudad. Y finalmente, Koji & Tierra, la propuesta más expresiva, donde ingredientes japoneses dialogan con tequila y mezcal en un equilibrio sorprendente. Una carta versátil, pensada tanto para un aperitivo temprano como para una copa sofisticada entrada la noche.

La experiencia se completa con una cuidada selección de tapas japonesas, diseñadas específicamente para acompañar cada trago, y una notable apuesta por la divulgación del sake y el shochu, que aquí encuentran un espacio protagonista y pedagógico.
El sonido es otro de los grandes diferenciales de MUGI. Un rincón dedicado a vinilos de alta fidelidad marca el pulso del local, con una selección que viaja del downtempo tokiota a grooves mediterráneos, acompañando la evolución natural del espacio: calma y luz cálida al atardecer, energía contenida y ambiente nocturno a medida que avanza la noche.

El interiorismo refuerza esa sensación de equilibrio cultural. Roble oscuro, metal, tejidos suaves y una iluminación envolvente crean un entorno táctil y acogedor, mientras un mural pintado a mano aporta carácter y personalidad. Un bar tranquilo, pero con alma, pensado para quedarse.
Como nos comentan Lorenzo Cisi e Ibrahima Guenne: “Imaginamos MUGI como un lugar para todos: locales, amantes de la coctelería y amigos del sector. Un punto de encuentro donde relajarse, divertirse y vivir una experiencia premium sintiéndose como en casa”. Y esa sensación —la de pertenecer— es, probablemente, el verdadero secreto de MUGI.



