domingo, febrero 15, 2026
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    Casa Pagès celebra 70 años como emblema eterno de la cocina tradicional en el corazón de Gràcia

    Siete décadas después de su apertura, Casa Pagès reabre en Gràcia tras una cuidada reforma que respeta su esencia. Un clásico que convierte el recetario popular catalán en bandera gastronómica. Tradición, producto de temporada y desayunos de cuchara para celebrar la memoria culinaria de Barcelona.

    En la emblemática y casi “revolucionaria” esquina de la calle Llibertat con Fraternitat, en el barrio de Gràcia, Casa Pagès vuelve a levantar la persiana con la serenidad de quien no necesita reinventarse para seguir siendo relevante. Cumplir 70 años en Barcelona no es solo una cifra: es una declaración de coherencia.

    Con 42 años en manos de la familia Barros —dos generaciones que consolidaron el proyecto como restaurante—, Alberto y Elena encaran esta nueva etapa tras la reforma del local con una premisa clara: mirar al futuro sin renunciar a aquello que lo ha convertido en imprescindible. Y eso pasa, inevitablemente, por defender la cocina tradicional catalana, la de cuchara, la de producto de temporada.

    Con capacidad para unos 50 comensales y dos reservados acogedores, el espacio mantiene una decoración sencilla, honesta y sin artificios. Porque aquí el protagonismo es del plato y de la conversación. Casa Pagès sigue siendo ese punto de encuentro intergeneracional que da sentido a la vida de barrio, un motor social en una ciudad que a veces corre demasiado deprisa.

    © Cortesía de Casa Pagès. Todos los derechos reservados. Casa Pagès en los años 80, cuando la cocina popular de Gràcia ya marcaba el carácter de una casa que hoy es historia viva del barrio.

    Desayunos de cuchara: una rareza deliciosa en la Barcelona actual

    Uno de los grandes diferenciales de esta nueva temporada son sus desayunos tradicionales de cuchara, disponibles de 9:00 a 12:00 h. Una propuesta casi extinguida en la ciudad que Alberto reivindica con orgullo: fricandó de ternera, cap i pota, butifarra con judías, habas a la catalana o carrillera guisada.

    En un momento en que el brunch internacional parece haberlo conquistado todo, Casa Pagès apuesta por la identidad, por esos platos que reconfortan y cuentan historias. Es un gesto valiente y necesario: recordar que la modernidad también puede ser preservar lo auténtico.

    Al mediodía, el menú casero tradicional —cuatro primeros y cuatro segundos a elegir, con postre o café— cambia a diario y mantiene esa filosofía de cocina honesta y cercana. Aquí no hay atajos: hay tiempo, fondo y respeto por la materia prima.

    © Cortesía de Casa Pagès. Todos los derechos reservados. Desayunos tradicionales en Casa Pagès: la Barcelona más auténtica se sirve a primera hora, con recetas de siempre y sabor de memoria.

    Guisos con memoria, postres con alma y el arte del aperitivo de barrio

    La fama de la casa no es casual. Sus guisos y platos tradicionales elaborados de forma casera son el verdadero patrimonio del restaurante. En carta brillan clásicos como el fricandó con champiñones, el cap i pota, los pies de cerdo, la butifarra con judías y allioli, las habas a la catalana, las carrilleras al vino tinto, el trinxat de la Cerdanya o las albóndigas de la abuela.

    A ellos se suman imprescindibles como la esqueixada, el Xató Pagès o el bacalao a la llauna, en una oda permanente al recetario popular catalán. Y en los postres, la coherencia continúa: torrija casera, mel i mató o el Del Pagès —helado de turrón con crema catalana— como dulce homenaje a la tradición.

    La propuesta se completa con tapas, tortillas, huevos rotos, bocadillos y tostas —algunas bautizadas con nombres de grandes filósofos—, además de promociones de aperitivo y tardeo con caña o vermut acompañados de mini tapas a precios accesibles. Porque si algo tiene claro Casa Pagès es que la gastronomía también es un acto social.

    En una Barcelona en constante transformación, espacios como este nos recuerdan que la verdadera sofisticación puede ser, simplemente, hacer las cosas bien durante 70 años. Y seguir haciéndolas igual de bien hoy.

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