En pleno corazón del Born, donde la tradición dialoga con la vanguardia, nace Nardi, el nuevo proyecto del Grup Amicks. Una taberna de mar con mirada atlántica y alma mediterránea que se presenta como la hermana pequeña —y azul— de Bar Pimentel, compartiendo ADN, carácter y una manera muy personal de entender la cocina española actual.
Nardi es más que una apertura: es un homenaje íntimo y familiar. El nombre rescata el apellido materno de su fundador, Martín Pimentel, como tributo explícito a las mujeres de su familia, quedando —literalmente— todo en casa.

El antagonista perfecto: del rojo al azul, del fuego a la sal
Si Bar Pimentel rendía culto al abuelo Chujo y a la cocina de tierra, Taberna Nardi se erige como su reflejo marino. Aquí, el azul lo invade todo y la despensa marítima española se convierte en protagonista absoluta, matizada por un inconfundible acento mediterráneo.
Al cruzar el umbral, la declaración de intenciones es inmediata. Minimalismo sin frialdad, pensado para que el producto hable y la experiencia se comparta. El gran impacto visual llega desde arriba: un techo espejado de textura ondulante que simula el movimiento de las olas, creando reflejos que envuelven el espacio en un romanticismo marítimo sorprendente.
Bajo este cielo líquido, la barra se impone como epicentro social, presidida por el expositor de pescado fresco y una pared de azulejo blanco donde las sugerencias del día se escriben a mano, como manda la tradición.

Una marisquería irreverente con técnica, producto y personalidad
La cocina de Nardi huye deliberadamente de etiquetas rígidas para definirse con actitud propia: una marisquería irreverente. Dos pilares sostienen la propuesta: frescura extrema del pescado de lonja y uso preciso de la robata y la plancha, respetando al máximo los sabores originales.
Aunque Nardi y Pimentel comparten lazos de sangre, también dialogan en la carta con platos puente como el calamar a la plancha con kimchi, ajo y perejil —plato estrella, imprescindible— o las zamburiñas con tomate confitado, clásicos del grupo que aquí adquieren una nueva lectura.

Donde Nardi brilla con luz propia es en sus creaciones de libertad marina absoluta. Los embutidos de mar inauguran el festín como una charcutería oceánica sorprendente, antesala de platos de mayor profundidad como los adictivos huevos rotos con gamba roja y chips Raquel. La tradición se revisita con ingenio en propuestas como el brioche con tartar de atún Balfegó y salmorejo cordobés, o el pincho moruno de merluza, donde el pescado sustituye a la carne sin perder intensidad ni carácter.
El tapeo clásico también se actualiza con naturalidad: ensaladilla rusa con sello propio, gildas que combinan anchoa, boquerón y atún en un solo bocado, frituras delicadas como las rabas o las croquetas de tinta de calamar y gamba, hasta una espectacular escalopa de aleta de rape con salsa tártara. Para los amantes de los fondos melosos, la carrillera de mar con parmentier de patata es sencillamente imprescindible: reconfortante, profunda y memorable.

La experiencia líquida acompaña esta inmersión marina con una carta de vinos coherente y bien afinada, etiquetas marcadas por la influencia del mar, pensadas para aportar salinidad, frescura y equilibrio a cada bocado.
Dónde: Carrer de Corders, 11
Horario: de lunes a domingo, de 13 h a 00 h
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