domingo, mayo 3, 2026
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    Una noche frente al mar en Velissima para descubrir el nuevo lujo gastronómico del pescado turco en Barcelona

    En el marco de Seafood Expo Global Barcelona, vivimos una velada que fue mucho más que una cena: una celebración del producto, la técnica y la hospitalidad bien entendida. Con motivo de la 20ª participación de Türkiye en la feria, la Unión de Exportadores de Estambul reunió en Barcelona a medios de comunicación, creadores de contenidos y profesionales clave del sector en una cita íntima y extraordinariamente cuidada. El escenario, Velissima, aportó el marco perfecto para una noche donde la dorada, la lubina y el salmón turco confirmaron por qué hoy son protagonistas del Mediterráneo.

    Había algo especialmente sugerente en la atmósfera de aquella noche. Quizá era la luz de la terraza sobre Marina Vela, quizá el rumor del mar, quizá esa sensación tan poco frecuente de estar asistiendo a algo realmente bien orquestado. En el contexto de Seafood Expo Global, el gran mercado internacional que reúne a profesionales y compradores de toda la cadena de suministro del sector pesquero, Barcelona acogió una de esas veladas que consiguen elevar el relato del producto hasta convertirlo en experiencia.

    La ocasión no era menor. Con motivo de la 20ª participación de Türkiye en la feria, la Unión de Exportadores de Estambul convocó a un grupo muy reducido de medios de comunicación, creadores de contenido y profesionales destacados para vivir una cena gastronómica exclusiva dedicada al pescado turco, hoy convertido en uno de los nombres que más interés despiertan en el panorama internacional del seafood. Y lo hizo desde un formato íntimo, preciso, casi confidencial, donde el verdadero protagonista no fue otro que el producto.

    El enclave elegido no pudo ser más acertado. Velissima Barcelona, con su estética deslumbrante, su espíritu de sofisticación italiana y esas vistas abiertas al puerto que trasladan mentalmente a la Costa Amalfitana sin salir de la ciudad, envolvió la noche con una elegancia natural, sin excesos. Allí, entre interiorismo escénico, brisa marina y una cuidada puesta en escena, el encuentro empezó con un cóctel de bienvenida en la terraza frente al mar que ya anticipaba el nivel de lo que estaba por venir.

    Una cena íntima en Velissima convirtió el pescado turco en el gran relato gastronómico del Mediterráneo contemporáneo

    El arranque fue una declaración de intenciones. La tostada con tartar de salmón y caviar Osetra, firmada por Chef Enrico Dicarlo, ofreció una entrada directa al territorio del lujo bien entendido: precisión, delicadeza y sabor limpio. A continuación, Chef Daniel Del Toro presentó un salmón con yogur, cítricos, aceite de pimentón y piñones tostados, una propuesta vibrante, fresca y con un juego de matices que dialogaba entre cremosidad, acidez y profundidad aromática. Cerró este primer momento Chef Liu Xiuqi con una sopa de pescado y lubina agridulce, una elaboración de perfil más expresivo, donde la técnica y la memoria gustativa se cruzaban con una sensibilidad contemporánea. Todo ello acompañado por Torelló Brut Nature (España, Corpinnat), un maridaje brillante para abrir la noche con la tensión y la frescura necesarias.

    Ya en la cena degustación, el discurso culinario ganó profundidad y sofisticación. El recorrido comenzó con un tartar de salmón marinado con limón negro, bottarga y almendra, creación de Chef Fabio Gambirasi, donde la textura sedosa del pescado se apoyaba en acentos salinos y tostados perfectamente medidos. Después llegó el carpaccio de dorada con melón, mayonesa de eneldo e hinojo marinado, nuevamente de Chef Enrico Dicarlo, una composición de gran delicadeza que subrayó la versatilidad de la dorada desde un lenguaje fresco, elegante y muy actual. A ello se sumó la Crocchietta del Mare, unas croquetas de pescado del Mediterráneo también firmadas por Dicarlo, que aportaron ese guiño reconfortante y sabroso que equilibra cualquier gran menú con inteligencia. Estas elaboraciones se sirvieron con Sharis Livio Felluga (Italia, Friuli, Chardonnay y Ribolla Gialla), un vino con la estructura y la vivacidad suficientes para acompañar sin invadir.

    Uno de los momentos más memorables de la noche llegó con el risotto Carnaroli mantecato de lubina, hierbas de campo y polvo de alcaparras, de Fabio Gambirasi. Aquí la lubina encontró un registro refinado, envuelta en una elaboración cremosa, profunda y matizada, donde las hierbas y el punto de la alcaparra realzaban el conjunto con gran elegancia. El maridaje con Vagar dos Paxaros (España, Rías Baixas, Albariño 100%) reforzó esa dimensión atlántica y fresca del plato, aportando tensión, fragancia y un final especialmente armónico.

    Entre técnica, producto y maridajes precisos, la velada confirmó el potencial gastronómico de Türkiye en la alta cocina internacional

    Después, la dorada en su pil pil con salsa marinera y costra de hierbas mediterráneas, firmada por Chef Luca Turbesi, terminó de consolidar la tesis central de la velada: cuando el producto es excelente, la cocina no necesita artificios, sino mirada, respeto y técnica. La dorada se presentó con carácter, sabrosa, jugosa y envuelta en un lenguaje culinario reconocible pero afinado, conectando tradición y contemporaneidad con solvencia. En este pase, el acompañamiento sorprendió con Valpolicella Ripassa Zenato (Italia, Veneto, Corvina, Rondinella y Oseleta), un vino de mayor estructura que aportó una lectura distinta y con personalidad propia.

    El cierre dulce estuvo a la altura del conjunto, con una selección festiva y generosa de cannoli, el famoso carrito de helados Mari Monti de Velissima, tarteleta de limón y tiramisú, maridados con Millesimato Toso Prosecco, antes del espresso y el imprescindible limoncello final. Más que un simple desenlace, fue una forma de prolongar esa sensación de celebración mediterránea que acompañó toda la experiencia.

    Lo que vivimos en Velissima fue una cena pensada para contar una historia y para hacerlo bien. La historia de un país que está transformando su papel en la gastronomía marina internacional, apoyado en productos de alta calidad, trazabilidad y una producción cada vez más alineada con los estándares de sostenibilidad que hoy exige el mercado global. Pero también fue la historia de cómo una selección de chefs con visiones distintas puede dialogar alrededor de un mismo origen para construir un relato coherente, sofisticado y profundamente gastronómico.

    En una Barcelona acostumbrada a las citas de alto nivel, esta velada logró algo más difícil: dejar memoria. La del sabor, por supuesto, pero también la de una noche donde el contexto, el lugar, el producto y el talento encontraron un equilibrio poco frecuente.

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