Hay aperturas que simplemente suceden y otras que consiguen instalarse en la memoria desde el primer minuto. La inauguración de Entre Cielos Rooftop perteneció claramente a esta segunda categoría.
Con más de 300 invitados reunidos el pasado 13 de mayo, Torre Melina Gran Meliá presentó oficialmente su nuevo espacio de altura con una propuesta inmersiva que, sin exceso, sí dejó claro el universo al que aspira: el de una Barcelona sofisticada, contemporánea y experiencial.

Una inauguración inmersiva, con estética sunset y vocación de convertirse en uno de los rooftops clave de Barcelona
Desde la llegada, la narrativa estaba perfectamente construida. Una conserjería inspirada en el concepto Sunset Luxury recibía a los asistentes con un gesto tan sencillo como efectivo: la entrega de una llave simbólica y una frase de bienvenida, “bienvenidos al cielo”, convirtiendo ese primer instante en una declaración de intenciones. Más que un acceso al rooftop, aquella llave funcionaba como una invitación a entrar en una atmósfera pensada al detalle.

Ya en lo alto, el espacio se desplegaba con un lenguaje visual alineado con el momento del día y con el propio nombre del proyecto. Un photocall conceptual inspirado en el amanecer y el atardecer, las vistas panorámicas sobre Barcelona y una decoración en sintonía con los tonos cálidos del cielo reforzaban esa sensación de estar ante una experiencia cuidadosamente orquestada.
Uno de los grandes ejes de la noche fue, naturalmente, la coctelería. Borja Insa, una de las figuras más reconocidas del panorama internacional, estuvo presente recibiendo a los invitados y firmando la propuesta líquida de Entre Cielos. Sus creaciones acompañaron el ritmo de la velada con una carta que combinó técnica, personalidad y una narrativa muy bien entendida. Entre los cócteles servidos, nombres como Lichi Fizz, Negroni de coco, Desayuno con ron, Sherry Paloma o Ponche de piña y mezcal confirmaron una apuesta que busca elevar el rooftop más allá del simple place to be.

La coctelería de Borja Insa, la música en directo y un skyline de 360 grados definieron una noche pensada para quedarse en la retina
La oferta gastronómica dialogó con esa misma idea de experiencia premium. Durante la noche, los asistentes pudieron recorrer diferentes estaciones premium con propuestas como ostras, caviar, robata, mariscos y elaboraciones singulares como el ya comentado jamón del mar. Todo ello contribuyó a construir una velada donde la gastronomía no actuó como acompañamiento, sino como parte central de un relato de hospitalidad de lujo bien entendida.

Pero si hubo una imagen especialmente poderosa, fue la del atardecer acompañado por la música en directo. La banda de jazz, situada frente a ese cielo que se teñía de tonos rojizos, dejó una de esas estampas casi oníricas, serenas y visualmente impecables que justifican por sí solas la personalidad del lugar. Más tarde, la sesión de DJ transformó el ambiente y elevó la energía de una convocatoria especialmente sólida, con presencia de destacados perfiles vinculados a la empresa, la moda, el deporte, la cultura y la vida social barcelonesa.
El cierre estuvo a la altura del conjunto. Un espectáculo de fuegos artificiales sobre el skyline de Barcelona, contemplado desde una panorámica de 360 grados, puso el broche final a una inauguración que entendió bien algo esencial: hoy el lujo no solo se mira, también se vive, se escucha y se recuerda.

Con una propuesta que une skyline, coctelería de autor y una puesta en escena impecable, Entre Cielos se perfila como uno de esos espacios llamados a definir la nueva conversación lifestyle de la ciudad.
Con Entre Cielos Rooftop, Torre Melina Gran Meliá refuerza su posicionamiento como uno de los destinos urbanos con mayor proyección de la ciudad y suma a su universo un espacio con vocación clara de referencia. Una apertura brillante, sí, pero sobre todo equilibrada, bien pensada y con identidad, que es precisamente lo que la convierte en relevante dentro del nuevo mapa lifestyle de Barcelona.





