El pasado 7 de mayo, Xerta celebró su décimo aniversario con un almuerzo conmemorativo en el que quedó patente por qué este proyecto se ha consolidado como uno de los grandes referentes de la cocina del Baix Ebre en Barcelona. La cita, celebrada en el elegante entorno del Hotel Ohla Eixample, reunió a una destacada representación de medios en una convocatoria cuidada y muy significativa, pensada para poner en valor una trayectoria marcada por la fidelidad al territorio.
Con Quim López, director y alma de Xerta, ejerciendo de anfitrión, el encuentro sirvió para repasar los aprendizajes, la evolución y la visión de futuro de una casa que, desde sus inicios, ha defendido una gastronomía conectada con el paisaje, el producto y la identidad culinaria de les Terres de l’Ebre. Más que una celebración, fue una declaración de intenciones: reivindicar una cocina de origen que ha sabido encontrar en Barcelona una voz propia, refinada y profundamente auténtica.

Quim López y el chef José Guadalupe trazan el presente y el futuro de una casa que ha hecho del origen su mayor lujo
En un momento en el que la alta gastronomía busca constantemente nuevos discursos, Xerta sigue apostando por algo mucho más valioso: la coherencia. Su propuesta continúa articulándose en torno al mar, al río y a los arrozales del Delta del Ebro, trasladando al corazón del Eixample una manera de entender la cocina donde la temporalidad, la proximidad y el respeto por el ingrediente marcan el ritmo. Esa identidad se percibe tanto en el relato como en el plato.

Durante el almuerzo, el equipo desplegó un recorrido gastronómico que permitió interpretar con claridad esa filosofía de casa. La experiencia comenzó con una secuencia de productos que hablaban por sí solos: langostinos de la Ràpita, canyuts de la Punta de la Banya, gamba roja y ostras del Delta, en una apertura de sabor nítido y carácter mediterráneo. A partir de ahí, la propuesta avanzó con pases como ortigas de mar rebozadas, Almejas con habitas y anguila kabayaki, revelando una cocina que dialoga con la tradición desde una ejecución precisa y contemporánea.
Uno de los momentos más celebrados llegó con la trilogía del “crack” de atún, seguida por espardenyes y cocochas al pil-pil y un Arroz meloso de ortigas de mar que sintetizó con especial elegancia el universo gustativo del Delta. El menú continuó con lubina salvaje con lemongrass y chuleta de vaca madurada, antes de cerrar con Miss Clementina y una selección de petit fours que puso el broche dulce a una comida concebida con sensibilidad, equilibrio y relato.

Diez años después, Xerta reivindica su esencia: producto, paisaje y memoria del Delta en pleno Eixample
Acompañando la experiencia, la selección de bodega reforzó el vínculo con el territorio a través de referencias como Modernista Blanc 2025, Brutal Els Tranquils 2000, Trufes Negre 2023 y Cava Kripta Frane Brut 2021, en una lectura líquida que añadió profundidad y contexto a cada pase. El servicio de sala y el equipo de sumillería acompañaron la experiencia con esa solvencia discreta que distingue a las grandes casas, elevando el almuerzo desde la hospitalidad y el detalle.

Otro de los nombres clave de esta nueva etapa es José Guadalupe, al frente de la cocina desde 2024. Formado durante más de ocho años en la propia casa, el chef ha asumido la dirección gastronómica del proyecto con una mirada sólida, respetuosa y personal. De origen mexicano, nacido en Yucatán, su sensibilidad culinaria introduce nuevos matices sin alterar el ADN de Xerta. Su cocina enlaza la despensa del Delta con una herencia cultural propia, incorporando técnica, memoria y una lectura contemporánea del producto.
Ese equilibrio entre continuidad y renovación define hoy el momento que vive Xerta. La casa, que fue distinguida con una Estrella Michelin entre 2016 y 2024, sigue defendiendo una cocina de autor donde el protagonismo recae en la excelencia del ingrediente y en la capacidad de contar un territorio desde Barcelona. En una ciudad con una escena gastronómica cada vez más competitiva, Xerta mantiene intacta su singularidad: no busca parecerse a nadie, porque su lujo está precisamente en su origen.

Diez años después de su apertura, Xerta celebra el tiempo recorrido y también la vigencia de su propuesta. Su aniversario confirma que hay proyectos que no necesitan artificio cuando detrás hay verdad, producto y una identidad bien construida. Y en esa fidelidad al Baix Ebre, reinterpretada con sensibilidad urbana y vocación contemporánea, reside buena parte de su relevancia actual en la escena barcelonesa.




