Hay lugares capaces de cambiar el ritmo del día desde el instante en que se atraviesa su entrada. Para llegar a Purobeach Barcelona hay que acceder a través de Hilton Diagonal Mar Barcelona y subir hasta la segunda planta del hotel. Allí, casi inesperadamente, aparece un universo propio: 2.800 metros cuadrados presididos por una gran piscina al aire libre, camas balinesas, tumbonas y una panorámica urbana que parece trasladarnos por unas horas a Miami.
El skyline es el de Barcelona, aunque contemplado desde una perspectiva muy distinta a la habitual. La arquitectura contemporánea de Diagonal Mar rodea un espacio dominado por el blanco, la vegetación y una cuidada atmósfera musical. Todo contribuye a crear esa sensación de evasión que define la experiencia: el bullicio de la ciudad queda lejos, pese a encontrarse apenas unos metros más abajo.

Con la llegada del buen tiempo, el pool club inaugura una nueva temporada manteniendo los pilares que han construido su identidad desde 2015: atención cuidada, gastronomía internacional, coctelería de autor y música electrónica. Abierto de lunes a domingo, de 9:00 a 22:00 horas, permite diseñar la jornada al propio ritmo —desde un desayuno junto a la piscina hasta una comida sin prisas, una tarde en la tumbona o los primeros cócteles de la noche—.
Una piscina sobre la ciudad, sabores de Miami, Marrakech y Melbourne y una programación electrónica que transforma el verano barcelonés.
La piscina es, naturalmente, el centro de la escena. Se puede pasar el día entre baños, momentos de descanso y sesiones de los DJs residentes, acompañadas por el sonido de Puro Music. La programación vuelve a ocupar un lugar protagonista durante el verano, con nombres habituales como Viktor Olle, Kanedo o Naommi y artistas internacionales como Richard Earnshaw, Sophie Lloyd, Daniel Steinberg, Seamus Haji o Art of Tones.

La propuesta culinaria sigue el concepto M3, inspirado en Miami, Marrakech y Melbourne. Tres ciudades que aportan influencias cosmopolitas, sabores especiados y una manera relajada de entender la mesa. En Barcelona, esta mirada internacional se encuentra con el producto mediterráneo y de proximidad a través de ingredientes como las ostras del Delta del Ebro, la gamba roja de Palamós o la ternera de Girona.
La carta está concebida para compartir y prolongar el momento. Entre sus propuestas aparecen los calamares fritos con shichimi, las croquetas artesanas de anguila ahumada y el ceviche de corvina peruana. También destaca el flatbread de carpaccio de ternera, acompañado de mayonesa de sriracha, cebolla roja, trufa, yuzu y polvo de nori.

Los clásicos de la casa continúan teniendo un peso importante —desde el poke bowl de salmón y las quesadillas de pollo hasta la Puro Burger o los tacos de cochinita pibil—. Para quienes prefieren la parrilla, el horno Josper marca elaboraciones como el pollo ecológico con especias marroquíes, la picaña de ternera de Girona o el salmón asiático picante.
El pool club de Hilton Diagonal Mar estrena el menú Mare Nostrum y recupera sus jornadas de piscina, cocina M3, coctelería y sesiones de Puro Music.
La principal novedad gastronómica de la temporada es Mare Nostrum, un menú que se celebrará una vez al mes entre mayo y octubre. La propuesta explora productos y tradiciones del Mediterráneo mediante elaboraciones como el tataki de atún con ajoblanco, lima y soja; la gamba roja con mantequilla marrón, ajo y hierbas; o la lubina a la sal con cítricos, hinojo y naranja sanguina. A ello se suma una nueva oferta de desayunos con zumos detox y healthy, pastas y baguettes.

La coctelería completa este viaje entre destinos. Junto a clásicos como la Margarita Essence o los diferentes spritz, la carta incorpora creaciones vinculadas a enclaves de la marca: Barcelona — Pink From Desire, Palma — Tropic Fusion, Illetes — Blue Cave o Poreč — Fresh Negroni. Especialmente singular resulta la selección Vitamix, con cócteles que integran ingredientes como colágeno, creatina o ácido hialurónico bebible.
Purobeach Barcelona consigue así algo especialmente valioso durante los meses de verano: crear una sensación real de escapada dentro de la propia ciudad. Entre el blanco de las tumbonas, la piscina, la música y ese skyline inesperado, el tiempo parece discurrir de otra manera —más despacio, con más luz y con la despreocupación de estar, aunque solo sea durante unas horas, mucho más cerca de Miami que de la rutina barcelonesa—.





