domingo, junio 14, 2026
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    Ecléctica Barcelona inaugura su primera edición con la participación de destacadas personalidades de la cultura, el diseño y la creatividad

    En el Círculo Ecuestre, Barcelona volvió a demostrar que el diseño también puede ser una forma de conversación. La primera edición de Ecléctica Barcelona, celebrada del 4 al 13 de junio, transformó el emblemático club en una casa creativa abierta al público. Una cita que nace con vocación cultural y que se integra en el programa oficial de Barcelona 2026 Capital Mundial de la Arquitectura.

    Entrar en el Círculo Ecuestre el pasado 4 de junio fue asistir a algo más que a una inauguración. Fue percibir, desde el primer momento, esa energía tan particular que aparece cuando Barcelona decide mirarse a sí misma desde el talento, la cultura y la creatividad. Ecléctica Barcelona abría oficialmente sus puertas con una primera edición ambiciosa, elegante y profundamente conectada con el pulso contemporáneo de la ciudad.

    La cita reunió a representantes institucionales, profesionales del diseño y la arquitectura, empresas colaboradoras y algunas de las personalidades más reconocibles del panorama creativo actual. En el acto inaugural también intervino Enrique Lacalle, presidente del Círculo Ecuestre, ejerciendo de anfitrión en un espacio que, durante diez días, dejó de ser un emblema social de la ciudad para convertirse en una gran casa del diseño abierta al público.

    Salón. Ecléctica Barcelona. © Meritxell Arjalaguer. Todos los derechos reservados.

    Una gran casa creativa donde interiorismo, arquitectura, cine, literatura, gastronomía y bienestar dialogaron en doce estancias únicas.

    La sensación, durante aquella primera tarde, era clara: Barcelona necesitaba una cita así. Una propuesta capaz de reunir interiorismo, arquitectura, cultura, lifestyle y experiencia en un mismo relato. Ecléctica no se presentó como una exposición al uso, sino como una invitación a recorrer doce espacios donde cada estancia nacía del diálogo entre un interiorista o arquitecto y una personalidad procedente de disciplinas tan distintas como el cine, la literatura, la gastronomía, la música, la cultura o el bienestar.

    Laundry. Ecléctica Barcelona. © Meritxell Arjalaguer. Todos los derechos reservados.

    Pia Capdevila lo resumió con una idea que sobrevoló toda la inauguración: la necesidad de que en Barcelona volvieran a pasar cosas vinculadas a la arquitectura, el diseño y la creatividad. Y, en efecto, pasaron. Durante los días siguientes, hasta su clausura el 13 de junio, Ecléctica Barcelona activó sus espacios con talleres, conciertos, showcookings, charlas y encuentros profesionales, convirtiendo cada estancia en un pequeño escenario vivo.

    Cocina. Ecléctica Barcelona. © Meritxell Arjalaguer. Todos los derechos reservados.

    En el recorrido, el salón firmado por Lázaro Rosa-Violán e Isabel Coixet fue una de las primeras declaraciones de intenciones. Allí, el interiorismo dialogaba con la narrativa cinematográfica para construir un espacio con memoria emocional, casi como si cada objeto pudiera contener una escena. Era un salón para mirar, pero también para imaginar. Un lugar donde la estética no se imponía, sino que sugería.

    Bar. Ecléctica Barcelona. © Meritxell Arjalaguer. Todos los derechos reservados.

    En la laundryÁgata Samons y La Ordenatriz elevaron una estancia cotidiana a una reflexión sobre el orden, la belleza y la funcionalidad inteligente. Uno de los grandes aciertos de Ecléctica fue precisamente ese: demostrar que el diseño no pertenece solo a los espacios solemnes, sino también a los gestos diarios, a los lugares que habitamos sin prestarles demasiada atención.

    Despacho. Ecléctica Barcelona. © Meritxell Arjalaguer. Todos los derechos reservados.

    La cocina, concebida por Bàrbara Aurell y Albert Raurich, respiraba conversación. Era una cocina pensada como punto de encuentro, como espacio donde la gastronomía se convierte en cultura compartida. Esa idea continuaba en el bar de Olga Pajares y Nandu Jubany, donde la experiencia social tomaba protagonismo y la gastronomía se presentaba como una forma contemporánea de estar juntos.

    Comedor. Ecléctica Barcelona. © Meritxell Arjalaguer. Todos los derechos reservados.

    El despacho de Jaime Prous y Risto Mejide planteaba otro tono: más cerebral, más provocador, más incómodo en el mejor sentido. Un espacio concebido para pensar, cuestionar y activar ideas. Frente a él, el comedor de Pia Capdevila y Martina Klein proponía una lectura sensible de la hospitalidad, del arte de recibir y de compartir en torno a la mesa. Había en ese espacio una calidez muy reconocible, una elegancia sin exceso, una forma de entender la casa como refugio social y emocional.

    Biblioteca. Ecléctica Barcelona. © Meritxell Arjalaguer. Todos los derechos reservados.

    La biblioteca de Asun Antó y Javier Cercas fue uno de los lugares más introspectivos del recorrido. Un refugio para la lectura, la memoria y el pensamiento, construido desde el universo literario del escritor. Allí, el diseño parecía bajar la voz para dejar hablar a los libros, a la pausa, al silencio. En contraste, la Sala Club de L35 Architects y Queralt Lahoz abría el lenguaje hacia la música, la tecnología y las nuevas formas de socialización, con una vocación más escénica y polivalente.

    Sala Club. Ecléctica Barcelona. © Meritxell Arjalaguer. Todos los derechos reservados.

    El vestidor suite de Ricard Trenchs y Juan Avellaneda conectaba de forma natural con el territorio de la moda, la joyería y la identidad personal. Era uno de esos espacios donde el interiorismo se entiende como extensión del carácter. No se trataba solo de guardar prendas, sino de representar una forma de estar en el mundo. Muy cerca, el baño suite de Cristina Carulla y Mariona Ferran apostaba por una dimensión sensorial e íntima, transformando el baño en un espacio emocional, casi ceremonial.

    Vestidor. Ecléctica Barcelona. © Meritxell Arjalaguer. Todos los derechos reservados.

    El bienestar tuvo también un papel esencial. El gym suite de Adela Cabré y Ffitcocó integraba diseño y movimiento desde una mirada contemporánea, mientras que el baño de Sara Folch y Xuan Lan funcionaba como un pequeño templo doméstico dedicado a la calma, el equilibrio y la conexión interior. En conjunto, ambas propuestas reforzaban una de las claves de esta primera edición: habitar ya no significa vivir en un espacio, sino sentirlo, cuidarlo y reconocerse en él.

    Baño Suite. Ecléctica Barcelona. © Meritxell Arjalaguer. Todos los derechos reservados.

    Uno de los grandes valores de Ecléctica Barcelona fue su capacidad para tejer alianzas con marcas que entendieron el proyecto no como una simple presencia expositiva, sino como una participación activa en el relato. Pilma acompañó el salón de Lázaro Rosa-Violán e Isabel Coixet; bulthaup Barcelona y MINIM impulsaron la cocina de Bàrbara Aurell y Albert Raurich; Lo de Manuela y Engel & Völkers colaboraron en el comedor de Pia Capdevila y Martina Klein; La Roca Village participó en la biblioteca de Asun Antó y Javier Cercas; Actiu en el despacho de Jaime Prous y Risto Mejide; Technogym en el gimnasio de Adela Cabré y Ffitcocó; Unión Suiza en la suite vestidor de Ricard Trenchs y Juan Avellaneda; Roca en el baño de Sara Folch y Xuan Lan; Florim en el baño en suite de Cristina Carulla y Mariona Ferran; y Estrella Damm en el bar de Olga Pajares y Nandu Jubany.

    Gym Suite. Ecléctica Barcelona. © Meritxell Arjalaguer. Todos los derechos reservados.

    Del salón de Lázaro Rosa-Violán e Isabel Coixet al baño de Sara Folch y Xuan Lan, Ecléctica Barcelona propuso una nueva forma de vivir el diseño desde la emoción.

    Tras recorrer sus doce estancias, la impresión final fue la de haber asistido al nacimiento de una plataforma con recorrido. Ecléctica Barcelona ha inaugurado algo más que una primera edición: ha abierto una conversación necesaria sobre cómo queremos habitar, crear y compartir la ciudad. En un momento en que Barcelona es Capital Mundial de la Arquitectura este 2026, esta nueva cita cultural llega con una intención clara: acercar el diseño a nuevos públicos, hacerlo vivir fuera de los circuitos estrictamente profesionales y devolverle a la ciudad una escena donde el talento se encuentre, dialogue y emocione.

    Baño. Ecléctica Barcelona. © Meritxell Arjalaguer. Todos los derechos reservados.

    Y quizá ahí reside su mayor acierto. En haber convertido el Círculo Ecuestre, durante diez días, en una casa posible. Una casa ecléctica, sofisticada, imperfectamente viva. Una casa donde Barcelona volvió a reconocerse como lo que mejor sabe ser cuando se lo propone: una capital creativa con mirada propia.

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