El pasado 3 de junio, Barcelona vivió una de esas noches que justifican por qué la moda, cuando se cuenta desde la emoción y el oficio, sigue siendo uno de los lenguajes más poderosos de una ciudad. LOLA CASADEMUNT celebró su 45 aniversario con un desfile exclusivo en La Llotja de Mar, un enclave histórico que se convirtió, por unas horas, en el escenario perfecto para mirar atrás con orgullo y hacia delante con ambición.
La firma fundada en 1981 por Lola Casademunt llegaba a sus 45 años reafirmando aquello que la ha hecho reconocible: color, estampado, actitud, feminidad y una personalidad absolutamente propia. Un universo que ha evolucionado desde aquel primer taller de accesorios de cabello hasta convertirse en una firma de referencia en el sector de la moda mujer con presencia nacional e internacional.

La noche comenzó con un photocall de alto voltaje social y fashionista. Por allí pudimos ver a nombres tan reconocibles como Rossy de Palma, Boris Izaguirre, Valentina Ferragni, Antonia Dell’Atte, Paloma Lago, Inés Sastre, Victoria Abril, Cayetana Guillén Cuervo, Nuria March, Valeria Mazza, Jaydy Michel, Manuela Sanz, Martina Klein, Helen Lindes, Elsa Anka, Rebecca Lima, Fiona Ferrer, Cristina Brondo y Júlia Vigas, entre otras personalidades, creadoras de contenido y amigas de la casa. Una primera fila que confirmaba el peso emocional y mediático de una firma que ha sabido crecer sin perder su acento mediterráneo.

Sobre la pasarela, LOLA CASADEMUNT presentó “La Joya”, su colección primavera-verano 2027, concebida como un homenaje directo a Barcelona. No una Barcelona literal, sino una ciudad filtrada por la luz, los vitrales, el modernismo, la arquitectura, los colores del Mediterráneo y esa mezcla tan nuestra entre tradición, arte y modernidad. La colección respiraba ciudad en cada salida, con siluetas estructuradas y envolventes, prendas de vocación joya y una energía visual muy conectada con el ADN de la firma.
Vimos vestidos mini y maxi de caída fluida, cinturas marcadas, volúmenes bohemios, monos asimétricos, faldas de tul, diseños tubo con pedrería, bustiers de piel, blusas ligeras, mini cárdigans, bombers de mikado y camisas oversized de popelín. La sastrería apareció con fuerza, entre trajes estructurados, versiones en lamé y siluetas tanto amplias como fitted, mientras los pantalones exploraban registros wide leg, capri, palazzo y bombacho. Todo con esa mezcla de sofisticación y carácter que LOLA CASADEMUNT maneja especialmente bien.

Uno de los grandes aciertos de la colección fue su trabajo con las texturas. Bordados, pedrerías hechas a mano, aplicaciones florales, flecos brillantes y lentejuelas aportaron una dimensión artesanal y escénica que elevaba las prendas sin alejarlas del deseo real. La piel, la gasa, el mikado, el denim, el tweed con lurex, el tricot, el tencel y el popelín convivieron en un equilibrio entre estructura y ligereza, entre potencia visual y feminidad contemporánea.
Judith Mascó, Verónica Blume, Nieves Álvarez, Vanessa Lorenzo y Laura Sánchez protagonizaron el momento más icónico de la velada.
La paleta cromática también habló en clave Barcelona. Primero, fucsias y naranjas vibrantes; después, navy, verdes y azul cielo; y finalmente una gama de marrones, dorados, crudos y cobres que aportaba profundidad y ese efecto joya que daba nombre a toda la propuesta. Los estampados, inspirados en los vitrales modernistas, reinterpretaron flores, motivos paisley y el icónico animal print de la casa, junto a rayas verticales de gran impacto visual.

Los accesorios terminaron de construir el relato: pendientes escultóricos, gargantillas rígidas, bolsos bordados, calzado metalizado y tops joya que parecían pequeñas arquitecturas sobre el cuerpo. Todo remitía a una Barcelona luminosa, ornamental y cosmopolita, entendida como fuente inagotable de inspiración.
Una colección inspirada en la luz, la arquitectura y el carácter mediterráneo de Barcelona.
Y entonces llegó el momento más icónico de la noche. Sobre la pasarela aparecieron Judith Mascó, Verónica Blume, Nieves Álvarez, Vanessa Lorenzo y Laura Sánchez. Cinco nombres que forman parte de la memoria visual de la moda de nuestro país y que, juntas, convirtieron el desfile en una postal histórica. Fue un instante de esos que se quedan en la retina: elegante, poderoso, muy fashion, con la emoción de ver a mujeres que han definido una época caminando para una firma que también celebra su propio legado.

La celebración continuó después en compañía de las invitadas, amigas de la marca y personalidades presentes, en una velada que combinó moda, memoria y proyección internacional. Porque este aniversario no mira únicamente al pasado. LOLA CASADEMUNT prepara nuevas acciones conmemorativas, experiencias de marca, eventos en ciudades clave como París, Milán, Varsovia o Lisboa, y una selección de piezas Special Edition que reinterpretarán sus códigos más reconocibles desde una mirada contemporánea.
Bajo la dirección creativa y presidencia de Maite Casademunt, la firma vive una etapa marcada por la profesionalización, el reposicionamiento, el crecimiento internacional y la consolidación de una identidad premium. Una evolución que no ha diluido su esencia, sino que la ha reforzado. LOLA CASADEMUNT sigue siendo color, fuerza, estampado y actitud, pero ahora también es ambición global, estrategia y una visión de futuro cada vez más definida.





