martes, agosto 4, 2026
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    Nardi: el mar se sienta a la mesa en una taberna azul de Barcelona

    Abierta desde enero en Carrer de Corders, 11, la taberna ordena su propuesta alrededor del producto de lonja. Robata, plancha y una vitrina cambiante articulan una cocina marinera de acento mediterráneo. La parpatana, plato estrella de la casa, encabeza unas recomendaciones que conviene mirar antes de pedir.

    Nardi no intenta reproducir la imagen clásica de una marisquería. Su manera de acercarse al océano resulta más directa y contemporánea: una despensa centrada en el pescado y el marisco, técnicas destinadas a intervenir lo justo y un espacio que reserva el protagonismo al producto y a la conversación.

    La declaración de intenciones comienza en el interiorismo. El azul envuelve el local sin saturarlo, mientras un singular techo de textura espejada sugiere el movimiento de las olas y sus reflejos. Bajo esta superficie ondulada, las mesas adoptan una presencia discreta y la barra se convierte en el verdadero centro de la escena.

    © Taberna Nardi. All rights reserved.

    Es larga, social y está presidida por un aparador de pescado fresco. A su espalda, una pared de azulejo blanco recupera el gesto tradicional de anotar a mano las sugerencias vinculadas a la llegada diaria de la lonja.

    Pescado de lonja, robata, plancha y una vitrina cambiante definen la nueva taberna marinera de Carrer de Corders.

    La propia casa define su propuesta como una «marisquería irreverente». La expresión no alude a una cocina estridente, sino a una forma menos ceremoniosa de tratar un producto asociado con frecuencia a códigos más rígidos. En Nardi, la cocina se encuentra con una mirada mediterránea y con dos herramientas fundamentales: la robata y la plancha, utilizadas para preservar la identidad y los sabores originales de cada pieza.

    © Taberna Nardi. All rights reserved.

    La carta comienza en la vitrina, con bocados que permiten entrar en materia sin rodeos. Hay gildas de boquerón, anchoa o atún, además de salpicón de pulpo, pez limón curado con vinagreta de jengibre, salazones marinos y ostras de Normandía. Es un inicio salino y reconocible, aunque abierto a combinaciones que introducen acidez, especias y otros contrapuntos.

    Entre las propuestas frías aparecen el brioche con crème fraîche y anchoa, el carpaccio de atún rojo Balfegó con olivada y tomate, el crudo de vieira con vinagreta de cítricos y la ensaladilla con ventresca de atún. También el brioche de tartar de atún rojo Balfegó y salmorejo, un plato que resume bien el diálogo de la taberna entre despensa marina, recetario español y una presentación más informal.

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    La plancha amplía el recorrido con zamburiñas acompañadas de tomate confitado, ajo y perejil; calamar con kimchi; mejillones de roca con beurre blanc, y huevos rotos con gamba roja. La técnica cambia, pero se mantiene la misma premisa: el pescado y el marisco no actúan como complemento, sino como eje de toda la comanda.

    El atún merece un capítulo central dentro de esa lectura. Además de sus versiones en gilda, carpaccio, tartar o ventresca, resulta imprescindible consultar las recomendaciones del día antes de decidir. Allí se encuentran dos de los cortes más destacados de Nardi: la carrillera y, especialmente, la parpatana de atún, señalada como el plato estrella de la casa. Este corte situado junto a la cabeza, apreciado por su jugosidad, permite entender la voluntad del restaurante de explorar el producto más allá de las presentaciones habituales.

    © Taberna Nardi. All rights reserved.

    Después del despliegue marino, la torrija devuelve el final de la comida a un terreno familiar. Un cierre de raíz tradicional para una taberna que trabaja con códigos contemporáneos sin perder de vista la cocina española.

    La parpatana de atún lidera una carta construida sobre materia prima de lonja, acento mediterráneo y vinos de influencia marítima.

    La experiencia líquida sigue el mismo criterio de coherencia. En lugar de construir una selección previsible, la carta reúne vinos procedentes de viñedos marcados por la proximidad al mar. La salinidad y la frescura funcionan así como hilo conductor y como contrapunto a la intensidad de algunos cortes y elaboraciones.

    © Taberna Nardi. All rights reserved.

    Más allá de la cocina, Nardi se distingue por una atmósfera cosmopolita, jovial e informal. Su ubicación, muy cerca del Mercat de Santa Caterina, contribuye a esa energía urbana y desenfadada que recorre el local. La barra concentra buena parte del ambiente, mientras un equipo de sala atento, cercano y plenamente integrado en la dinámica de la taberna convierte el servicio en parte de la experiencia.

    En Carrer de Corders, 11, Nardi propone mirar primero la vitrina, después la pizarra y solo entonces cerrar la comanda: aquí, lo que trae el mar también determina el ritmo de la mesa.

    En poco tiempo, Nardi se ha consolidado como uno de los nuevos hot spots de Barcelona para quienes buscan cenar, compartir y divertirse sin demasiados formalismos. La sala suele estar llena y su creciente demanda hace especialmente recomendable reservar con antelación, sobre todo durante los días y horarios de mayor afluencia.

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