El pasado 21 de septiembre, Kind Kitchen reunió en su espacio de Plaça de Narcís Oller una selección de algunos de los platos que mejor explican su propuesta. Y probablemente esa sea también la manera más directa de entender lo que Ana Egmond y Diogo Fernandes quieren hacer en Barcelona: que la cocina vegetal deje de necesitar demasiadas explicaciones y empiece, sencillamente, por ser apetecible.
Nacido en Oporto en 2019, el proyecto portugués ha encontrado en Barcelona un contexto especialmente natural para crecer. Su desembarco en la ciudad no responde tanto a la voluntad de abrir “otro restaurante vegano” como a la de trasladar una determinada cultura de mesa: desenfadada, internacional, contemporánea y con ese punto de comfort food que consigue que uno vuelva a un plato antes incluso de preguntarse qué no contiene.

La presentación de septiembre permitió comprobarlo sobre la mesa. Empezamos con unas patatas bravas con salsa de tomate a la brasa, alioli y gremolata, seguidas de las Corn Ribs, glaseadas con miso, alioli y togarashi. Dos platos directos, pensados para compartir, que ya adelantan una de las claves de la cocina de Kind Kitchen: tomar referencias reconocibles y moverlas hacia territorios menos previsibles.
En Kind Kitchen el vegetal no funciona como sustituto: es el ingrediente alrededor del que se construye el plato.
Los Crispy Tofu Nuggets, con tofu marinado, salsa coreana y sésamo, introducen ese acento asiático que aparece de forma recurrente en la carta. Pero uno de los platos que mejor resume el espíritu del restaurante es probablemente el ceviche de palmito, servido con mango, aguacate, leche de tigre de coco y chips de maíz. Fresco, ácido y con distintos juegos de textura, funciona sin necesidad de presentarse como la versión vegetal de nada.

Esa misma lógica continúa con las alubias blancas y tomate a la brasa, acompañadas de hinojo, pangrattato, vinagreta de tomate a la brasa y aceite de togarashi. El vegetal es aquí el punto de partida y no una limitación, algo especialmente evidente cuando la cocina se acerca al fuego.
Entre los principales, el seitán a la brasa, con gremolata, puré de patata y ensalada de hinojo y naranja, se mueve directamente en el terreno de la cocina reconfortante. También lo hacen los canelones de setas, preparados con ragú, bechamel, gremolata y queso vegano: uno de esos platos que conectan inmediatamente con la memoria de una casa de comidas y que, precisamente por eso, tienen sentido en Barcelona.

Más sorprendente resulta la Charred Cabbage, una col a la brasa con skordalia de almendras, aceite de harissa y tempeh crujiente que confirma algo importante: una verdura bien trabajada puede ocupar el centro del plato sin pedir permiso.
Uno puede entrar por curiosidad hacia la cocina plant-based y salir hablando del ceviche, de la col a la brasa o de los canelones.
El viaje continúa con el Seagnature Tofu, donde el tofu marinado con algas se combina con aguacate, edamame, encurtidos japoneses y arroz jazmín; con el Tofu-Sando, servido en pan de masa madre con tofu crujiente, coleslaw, salsa tonkatsu y mayonesa de sriracha; o con un curry de verduras con tofu, curry tailandés, leche de coco y arroz jazmín. Asia, Latinoamérica y el Mediterráneo aparecen y desaparecen en la carta sin voluntad de construir un recetario geográficamente cerrado.

Y ahí está buena parte de su atractivo. Kind Kitchen pertenece a esa generación de restaurantes que entiende la cocina vegetal desde el placer y no desde el discurso. Su lema, Be kind to every kind, resume una filosofía que busca ampliar la mesa en lugar de dividirla entre veganos y no veganos.
También el espacio acompaña. La adaptación en Barcelona ha corrido a cargo del estudio A Space About, que ha construido una atmósfera cálida y luminosa alrededor de maderas claras, tonos suaves y grandes luminarias. El resultado tiene algo de comedor contemporáneo y algo de refugio urbano: un restaurante relajado, atractivo y sin excesos, muy en sintonía con la manera en que Barcelona está actualizando su propia cultura gastronómica.

Porque quizá la mejor noticia de Kind Kitchen sea precisamente esa. Uno puede entrar por curiosidad hacia la cocina plant-based, pero sale hablando del ceviche, de la col a la brasa, de los canelones o de los Crispy Tofu Nuggets. Y cuando ocurre eso, la etiqueta deja de ser lo importante.


