El pasado 2 de julio, Hyatt Regency Barcelona Tower abrió sus puertas para celebrar su 20º aniversario con una gran noche que reunió a una cuidada representación de la escena institucional, empresarial, cultural y social de Barcelona.
A la llegada, el lobby recibía a los invitados con un cóctel de bienvenida en el lobby, donde la gran pantalla LED —una de las mayores instaladas en un hotel europeo— acompañaba la llegada de los invitados con imágenes que repasaban momentos clave de su historia.

El ambiente era el de una ocasión especial: una convocatoria selecta, una puesta en escena cuidada y la voluntad de celebrar la trayectoria de un establecimiento que, desde su inauguración en 2006, ha dejado una huella singular en la ciudad.
El hotel diseñado por Richard Rogers conmemoró dos décadas de historia con una velada que reunió gastronomía, música, arte y algunos de los principales rostros de la ciudad.
Tras la presentación institucional, la noche avanzó entre showcookings, activaciones gastronómicas, música en directo y una propuesta de coctelería que acompañó el recorrido de los asistentes. La atención, exquisita y precisa, estuvo a la altura de una celebración pensada para hacer sentir cada detalle.

El momento más fotografiado llegó con la creación de chocolate firmada por Enric Rovira, una espectacular torre inspirada en la silueta del edificio y coronada por su inconfundible cúpula acristalada.
Las actuaciones artísticas se sucedieron sobre el escenario hasta el final de la noche, en una celebración que quiso agradecer también a L’Hospitalet de Llobregat y Barcelona la acogida y la complicidad que han acompañado al hotel durante estas dos décadas. Una forma elegante de reivindicar su papel como punto de encuentro para el turismo, los negocios, la cultura y las grandes citas sociales.

Diseñado por el arquitecto británico Richard Rogers, Premio Pritzker, el hotel se elevó hace veinte años como una propuesta singular: 105 metros de altura, 29 plantas y una cúpula de cristal con vistas de 360 grados. Su arquitectura no tardó en convertirlo en una de las siluetas más reconocibles del skyline barcelonés, manteniendo intacta una presencia que continúa resultando contemporánea.
La transformación de 2020, tras el acuerdo entre Hyatt Hotels Corporation y Hesperia World, abrió una nueva etapa bajo la marca Hyatt Regency Barcelona Tower. El reposicionamiento reforzó su dimensión internacional y consolidó un modelo de hotel que combina el viajero de negocios con el ocio de alto nivel, sin perder su vínculo con la ciudad.

Su papel en el segmento MICE ha sido determinante. Con más de 5.000 m² de espacios versátiles, capacidad para hasta 1.800 asistentes y un auditorio para 500 personas, el establecimiento ha acogido durante años congresos, convenciones, lanzamientos y eventos de firmas como Prada, Swarovski, Paco Rabanne o Aston Martin. También ha recibido a personalidades institucionales, artistas y equipos deportivos de primer nivel.
Hyatt Regency Barcelona Tower reivindica su legado como referente hotelero, arquitectónico y MICE con una celebración a la altura de su emblemática cúpula.
A esta vocación por los grandes encuentros se suma una oferta gastronómica que ha evolucionado con el tiempo. Del recordado restaurante EVO, que obtuvo una estrella Michelin bajo la dirección de Santi Santamaría, a propuestas actuales como Terrum, Axis Lounge & Terrace, Le Petit Chef o Fuego Terrace & Grill, el hotel ha ampliado su identidad más allá de la estancia para convertirse en un destino de experiencias.

Veinte años después, la celebración confirmó que Hyatt Regency Barcelona Tower no mira su aniversario desde la nostalgia. Lo hace desde una posición consolidada y con la misma voluntad de innovación que hizo de su cúpula un icono cuando Barcelona comenzaba a proyectar un nuevo horizonte hotelero.





