Hay lugares capaces de cambiar el ritmo de la ciudad sin necesidad de abandonarla. Basta atravesar una puerta, subir unos pisos y contemplar Barcelona desde otra perspectiva. La Terraza del Hotel Pulitzer es un escondite urbano en pleno centro donde el verano parece discurrir con mayor lentitud.
A comienzos de julio volvimos a cruzar el lobby del Pulitzer para vivir de cerca una de esas tardes. Concebido por Lázaro Rosa-Violán, el interior del hotel combina luz, mobiliario ecléctico y piezas vintage en un espacio que rehúye la solemnidad.

Este espacio no funciona únicamente como antesala de sus 91 habitaciones, sino como un salón abierto a la ciudad en el que conviven huéspedes, barceloneses, encuentros después del trabajo y conversaciones que se prolongan sin prisa.
Música, sabores mediterráneos y vistas sobre el Eixample convierten la azotea del Hotel Pulitzer en uno de los refugios urbanos del verano.
Unos metros más arriba, la experiencia adquiere otro tono. El skyline del Eixample, la música y la llegada del atardecer construyen la escenografía de #BuenasTardesPulitzer, uno de los ciclos estivales con mayor recorrido de Barcelona. En su decimotercera temporada, la propuesta mantiene el espíritu con el que el hotel abrió su terraza a los vecinos de la ciudad: crear un punto de encuentro cosmopolita, pero profundamente conectado con la escena local.

De jueves a domingo, la cabina recibe una selección de DJs que atraviesa la electrónica, el house, la música disco y los sonidos contemporáneos. Más que ocupar el espacio, la programación acompaña el tránsito entre la tarde y la noche, convirtiendo cada sesión en una forma distinta de mirar —y escuchar— Barcelona.
La decimotercera temporada de #BuenasTardesPulitzer prolonga durante julio el tardeo más cosmopolita del centro de Barcelona.
La gastronomía completa la experiencia con una carta pensada para compartir y viajar por el Mediterráneo oriental. Grecia, Turquía y Líbano aparecen en platos como la brocheta de cordero especiado, el dúo de hummus y tzatziki, las croquetas de pollo moruno o las alitas a la brasa con mayonesa de azahar. Una propuesta desenfadada que encuentra su mejor compañía en la carta de cócteles de autor del hotel.

Durante la recta final de julio, la programación continuará con Miramizu, el viernes 24; Arnau Obiols, el sábado 25; Egyptian Greyhound, el domingo 26; Crystalina, el jueves 30, y DJ Sosa RD, el viernes 31. Las sesiones tienen lugar de 19:00 a 22:00 horas de jueves a sábado y de 18:00 a 21:00 horas los domingos, mientras que La Terraza permanece abierta diariamente de 17:00 a 23:00 horas.
Y es que el Pulitzer conserva algo especialmente valioso: la capacidad de sentirse céntrico sin resultar frenético, sofisticado sin ser distante y cosmopolita sin perder su vínculo con la ciudad. A veces, las vacaciones empiezan simplemente subiendo a una terraza de la calle Bergara.





