Subir a Montjuïc un domingo de agosto tiene algo de escapada sin salir de Barcelona. El pasado día 30, el destino eran los Jardins de Joan Brossa y la cita, Brunch Electronik, que vivimos de la mano de IQOS. Una tarde de música al aire libre, público internacional y esa energía colectiva que se reconoce enseguida cuando una pista de baile funciona.
El enclave fue uno de los grandes aciertos de la jornada. La vegetación, los caminos y la luz natural daban carácter a una fiesta que parecía integrarse con naturalidad en el paisaje de Montjuïc. El recinto de Joan Brossa, distribuido en dos escenarios, incluido el Green Stage, permitía moverse entre diferentes ambientes mientras una organización cuidada dejaba que la atención permaneciera donde debía: en la música y en disfrutar del momento.

El nombre que marcaba nuestra visita era Marco Carola. El DJ y productor napolitano, creador de Music On, encabezaba una programación que también incluía a Cuartero y East End Dubs. Desde el backstage pudimos seguir de cerca una sesión que terminó convirtiéndose en el centro de nuestra tarde. Carola mantuvo a una audiencia entregada frente al escenario, en uno de esos sets largos y precisos que explican por qué sigue siendo una de las figuras de referencia de la electrónica internacional.
Marco Carola convirtió los Jardins de Joan Brossa en una de las pistas de baile más internacionales del verano barcelonés
A su alrededor, Brunch Electronik volvía a mostrar una de sus señas de identidad: la mezcla de perfiles, idiomas y estilos de un público claramente cosmopolita. Barcelona en verano tiene esa capacidad de reunir a locales y visitantes alrededor de la música, y Joan Brossa ofrecía el marco perfecto para comprobarlo.

La jornada contó además con la presencia de IQOS, que instaló un estand de dos plantas dedicado a presentar sus dispositivos de tabaco calentado. La marca, desarrollada por Philip Morris International (PMI), propuso diferentes juegos y actividades para acercar el producto a los asistentes y explicar una tecnología basada en calentar el tabaco en lugar de quemarlo. El espacio se integraba así en el recorrido del festival como uno de los puntos de encuentro de la tarde.
Y después estaba la luz. La golden hour entre los árboles de los Jardins de Joan Brossa transformó durante unos minutos el ambiente. Mientras continuaba la música y el sol empezaba a bajar sobre Montjuïc, el entorno componía una imagen muy vinculada a la Barcelona contemporánea: abierta, internacional y acostumbrada a vivir el espacio público y la cultura al aire libre. Con Marco Carola al mando, fue uno de esos momentos que terminan definiendo una jornada más allá del propio cartel.

Ese vínculo entre electrónica, ciudad y vida diurna forma parte de la historia del propio festival. Brunch Electronik nació en Barcelona en marzo de 2014, en la plaza de Joan Coromines, junto al CCCB, con una propuesta que combinaba música, gastronomía y espacios pensados para compartir.
La golden hour de Montjuïc dejó una de las imágenes de la tarde: electrónica, árboles y Barcelona viviendo el verano al aire libre
Desde entonces ha pasado por localizaciones como Poble Espanyol y el Parc del Fòrum y ha crecido hasta convertirse en una cita internacional, aunque jornadas como la de Joan Brossa siguen recordando muy bien dónde empezó todo: una tarde, buena música y el skyline de Barcelona como escenario.



