Septiembre tiene su propio código de vestuario. El calendario vuelve a llenarse, las noches aún conservan algo del verano y la ciudad recupera esa energía que invita a vestirse de otra manera. La Roca Village eligió precisamente ese momento para celebrar una nueva edición de Style Studio, su formato más próximo a la conversación privada sobre moda, estilo y lujo contemporáneo.
Bajo el concepto Back to Life, Back to Reality. A late-summer tale in the city, alrededor de cincuenta invitados descubrieron una selección construida por Archie M. Alled-Martínez, fundador y director creativo de ALLED-MARTINEZ, para interpretar la vuelta a la vida urbana sin renunciar a la libertad con la que nos vestimos durante el verano.

El escenario acompañaba esa intención. Prendas suspendidas en racks, accesorios, maniquíes y una cuidada selección de firmas transformaron el espacio en una suerte de vestidor privado concebido para mirar la moda de cerca. Sin pasarela ni artificios innecesarios: las piezas eran las protagonistas y la conversación sustituía a la distancia habitual entre diseñador, producto e invitados.
La rentrée ya no exige cambiar de armario de un día para otro: el nuevo lujo permite llevar la libertad del verano directamente a la ciudad.
Alled-Martínez fue componiendo los looks ante el público y explicando las asociaciones que articulaban su propuesta. Denim amplio, camisas fluidas, sastrería relajada, punto y accesorios con personalidad aparecieron como las piezas de un guardarropa capaz de acompañar una jornada completa: de la mañana en la ciudad a una cena, un evento o uno de esos planes que septiembre vuelve a colocar en la agenda.

Entre la selección podían reconocerse maisons como Valentino, Versace, Loewe y Etro, junto a otras grandes firmas presentes en La Roca Village. Pero el interés estaba menos en acumular nombres que en observar cómo piezas de universos distintos podían convivir dentro de un mismo look. El lujo aparecía así ligado a la elección, a la calidad y, sobre todo, a la capacidad de vestir con una personalidad propia.
Porque una de las cuestiones que dejó esta edición de Style Studio es que la rentrée ya no exige un cambio radical de armario. El nuevo lujo permite prolongar una camisa ligera bajo una americana impecable, combinar un pantalón de proporciones generosas con una pieza más precisa o llevar el espíritu despreocupado de agosto hasta bien entrado septiembre.

La fórmula funcionó especialmente bien por su proximidad. Frente al ritmo acelerado de una presentación tradicional, los invitados pudieron observar materiales, proporciones y detalles mientras el diseñador construía cada propuesta en directo. Una manera más íntima de entender la moda que conecta con una idea cada vez más relevante en el sector: el valor está también en acceder, descubrir y conversar.
Prendas, accesorios y grandes firmas convirtieron Style Studio en un vestidor privado desde el que anticipar cómo queremos vestir septiembre.
Después, un DJ set y el catering servido para los invitados prolongaron el encuentro y llevaron la tarde hacia un terreno más social. Moda y hospitalidad volvieron así a convivir en un formato que La Roca Village ha ido consolidando como parte de una propuesta que incorpora gastronomía, creatividad y encuentros alrededor del estilo.

A tan solo 40 minutos de Barcelona y camino de la Costa Brava, el Village reúne más de 150 boutiques de firmas españolas e internacionales en sus bulevares al aire libre. Style Studio suma a esa oferta otra dimensión: la posibilidad de descubrir la moda desde dentro y hacerlo con el tiempo suficiente para entender por qué una prenda funciona y cómo llevarla más allá de una única temporada.
La rentrée puede significar volver a los horarios, a las reuniones y a una agenda que vuelve a acelerarse. También puede ser la excusa perfecta para volver a vestirse. En La Roca Village, septiembre empezó precisamente así.


