lunes, mayo 25, 2026
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    Parada Torres inaugura en Santa Caterina el bar gastronómico que devuelve a Barcelona el pulso más auténtico del mercado

    En pleno corazón del Mercat de Santa Caterina, Sergio y Javier Torres han inaugurado Parada Torres, un nuevo bar gastronómico que mira a la tradición barcelonesa desde una sensibilidad contemporánea. Presentado el pasado 21 de mayo en una cuidada convocatoria con destacados medios de comunicación, el espacio recupera el alma del bar de mercado de toda la vida con el sello culinario de los chefs. Una apertura llamada a convertirse en uno de los nuevos puntos de encuentro imprescindibles de la ciudad.

    El pasado 21 de mayo, Barcelona sumó una nueva dirección a su mapa gastronómico con la inauguración de Parada Torres, el nuevo proyecto de Sergio y Javier Torres junto a Pantea Group en el Mercat de Santa Caterina. Y no se trata de una apertura más. La propuesta nace con una vocación muy clara: reinterpretar el espíritu del bar de mercado tradicional barcelonés desde un lenguaje actual, cercano y profundamente emocional.

    La presentación, celebrada en una convocatoria de medios especialmente cuidada, sirvió para descubrir de primera mano un concepto que conecta de forma directa con la memoria gastronómica de la ciudad. Durante el almuerzo, los Hermanos Torres compartieron los detalles de un proyecto que remite a sus propios orígenes y a esa Barcelona auténtica que forma parte de su imaginario personal y culinario.

    © Cortesía de Parada Torres. Todos los derechos reservados.

    Ubicado en una de las zonas más dinámicas de la ciudad, Parada Torres se integra con naturalidad en el pulso cotidiano de Santa Caterina, uno de los mercados con más carácter de Barcelona. El espacio, de 440 metros cuadrados y capacidad para 160 comensales, está concebido para vivir la gastronomía con una actitud abierta y social: una gran barra central, mesas amplias, movimiento constante y esa atmósfera animada que invita a quedarse, compartir y conversar.

    Una inauguración que celebra la Barcelona más viva, popular y gastronómica

    Lo más interesante del proyecto es, precisamente, esa capacidad de trasladar al presente la esencia del bar de mercado tradicional sin caer en la nostalgia literal. Aquí hay memoria, sí, pero también criterio contemporáneo. El interiorismo, desarrollado por Genialidades, recoge códigos visuales de las antiguas paradas y de los bares clásicos de Barcelona para construir un entorno funcional, cálido y muy bien resuelto. El resultado está logrado: uno siente que entra en un bar de mercado de siempre, pero filtrado por la excelencia y la sensibilidad estética que representan los Torres.

    © Cortesía de Parada Torres. Todos los derechos reservados.

    Ese regreso a lo esencial también se expresa en la cocina. Parada Torres propone una carta que gira alrededor de la cocina popular, el producto fresco y la manera mediterránea de comer, entendida como una experiencia compartida, espontánea y generosa. La idea es comer bien como se ha hecho siempre en Barcelona: probando varias cosas, al centro de la mesa, de pie en la barra o entre amigos, con un ritmo relajado y disfrutable.

    Durante la presentación, los chefs nos explicaron que el proyecto nace de un vínculo íntimo con Santa Caterina. La relación de Sergio y Javier Torres con este mercado se remonta a su infancia, cuando acompañaban a su abuela Catalina a comprar entre sus paradas. De ahí surge el alma de Parada Torres: barras llenas de vida, cocina reconocible, guisos familiares, tapas bien hechas y producto tratado con respeto.

    © Cortesía de Parada Torres. Todos los derechos reservados.

    En la carta conviven clásicos que apelan inmediatamente al apetito con otros guiños a la tradición catalana llevados al terreno Torres. Desde los primeros bocados —almendras marcona fritas al momento, gildas, boquerones en vinagre, anchoa 00 del Cantábrico con AOVE, pan de coca con tomate o ostras— hasta una selección de platos frescos y de temporada como la ensaladilla rusa de lubina en escabeche suave, la esqueixada tradicional, la escalivada a la brasa o el carpaccio de lubina marinada.

    Hay también un apartado de recetas que siempre funcionan y aquí encuentran una ejecución precisa y apetecible: torrezno de Soria, croquetas de jamón de bellota y de setas de temporada, bravas, calamares a la romana, gambas blancas rebozadas, mejillones de roca al vapor o champiñones al ajillo. En la plancha y la brasa aparecen propuestas como el rodaballo con meunière de cítricos, la lubina a la robata, la butifarra payesa de Banyoles DosErres con mongetes de Santa Pau, los pinchos morunos de pollo payés con pan de Flautí o un rotundo pepito de ternera.

    © Cortesía de Parada Torres. Todos los derechos reservados.

    Uno de los momentos más celebrados de la propuesta es el de los platos con huevo, donde la tortilla de patatas con cebolla hecha al momento resume muy bien el espíritu del lugar: una receta reconocible, sencilla en apariencia, pero trabajada con técnica y sensibilidad. A ello se suman platos de tradición inequívoca como el fricandó de ternera con setas o los macarrones gratinados del Cardenal, reafirmando esa voluntad de rendir homenaje al recetario de siempre.


    Una carta pensada para compartir, picotear y volver a la esencia del mercado con mirada actual

    En el capítulo dulce, la carta prolonga ese mismo discurso con postres que hablan un idioma familiar y reconfortante: crema catalana quemada al romero, mini xuixos rellenos de crema pastelera y anís, tarta de queso de la casa o pan con chocolate, aceite de oliva y flor de sal. Además, la propuesta se completa con sugerencias fuera de carta según mercado y temporada, reforzando así su conexión directa con el entorno.

    © Cortesía de Parada Torres. Todos los derechos reservados.

    Con Parada Torres, los Hermanos Torres y Pantea Group firman una apertura que entiende muy bien lo que hoy busca Barcelona: lugares con identidad, con relato y con una gastronomía capaz de ser excelente sin perder cercanía. Un espacio amplio, animado y muy bien pensado para compartir en barra, picar algo entre amigos y dejarse llevar por una forma de comer que sigue definiendo el carácter de la ciudad.

    Parada Torres acierta al volver a lo esencial: el mercado, el producto, la barra, el bullicio y el placer de comer bien sin artificios. Y ahí, precisamente, reside su fuerza.

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