Hay presentaciones que funcionan especialmente bien cuando el escenario forma parte de la historia. Y para llevar Jerez a Barcelona, pocas localizaciones podían resultar más apropiadas que la terraza de Azul Rooftop Barceloneta, con el Mediterráneo como telón de fondo y la dirección gastronómica de Romain Fornell, uno de los nombres más reconocibles de la escena culinaria barcelonesa.
Hasta allí llegó el pasado 14 de septiembre Jerez, Capital Española de la Gastronomía 2026, para mostrar una identidad construida alrededor de la cocina, los vinos, el brandy y esa cultura de bodega que forma parte inseparable de la ciudad. Un encuentro conducido por Teresa Viejo y organizado junto a Fundador, que reunió a alrededor de 150 invitados procedentes del mundo gastronómico, empresarial, institucional y de los medios.

La cita tenía un propósito claro: trasladar Jerez más allá de Jerez. Y hacerlo no únicamente a través de un discurso sobre gastronomía, sino sentándola a la mesa. La alcaldesa María José García-Pelayo puso sobre la mesa una de las cifras que mejor ilustran el alcance adquirido por la capitalidad: un impacto económico cifrado por el Ayuntamiento en 33 millones de euros hasta ese momento.
Jerez trasladó a Barcelona una forma de entender la gastronomía en la que cocina, vinos, brandy y cultura de bodega forman parte de un mismo estilo de vida.
Pero el encuentro barcelonés quiso mirar también hacia una dimensión menos numérica y mucho más lifestyle: la capacidad de una ciudad para proyectarse a través de aquello que bebe, cocina y comparte.

Tras la parte institucional, el mediodía fue entrando poco a poco en territorio gastronómico. El chef Javier Muñoz presentó algunas de las claves de la cocina jerezana a través de dos tapas que dieron paso posteriormente a una selección más amplia de elaboraciones tradicionales. En Barcelona, la propuesta contó además con la colaboración de Romain Fornell, responsable de la dirección gastronómica de Azul Rooftop Barceloneta, incorporando así uno de los nombres de referencia de la alta gastronomía de la ciudad al encuentro.
Con Romain Fornell y el Mediterráneo como escenario, Azul Rooftop convirtió la presentación de Jerez 2026 en una cita para comer, beber y descubrir la ciudad
Ese diálogo entre Jerez y Barcelona encontró su mejor expresión cuando comenzaron a circular los platos y las copas. Torre de Macharnudo by Harveys, la nueva propuesta enológica vinculada al histórico pago de Macharnudo, acompañó la degustación junto a diferentes combinados elaborados con Fundador, patrocinador de la presentación y una de las firmas estrechamente vinculadas a la historia bodeguera jerezana.

La presencia de Fundador tuvo aquí un peso que iba más allá del patrocinio. Ángel Piña, director general de Grupo Emperador International Brands, incidió en la voluntad de proyectar internacionalmente la gastronomía, los vinos, el brandy y la cultura de Jerez, dentro de la colaboración que la compañía mantiene con la ciudad con motivo de su capitalidad gastronómica.
El resultado fue una de esas citas que funcionan especialmente bien cuando el relato institucional deja espacio al disfrute. Copas de brandy transformadas en combinados contemporáneos, vinos procedentes de uno de los pagos históricos del Marco de Jerez, tapas pensadas para compartir y una terraza abierta al mar dibujaron durante unas horas una imagen de Jerez especialmente atractiva: la de un destino que entiende la gastronomía como cultura, pero también como una forma de vivir.
Barcelona fue esta vez el escaparate. Jerez puso la mesa.


